Lo digo por activa y por pasiva (y lo practico). No es que la transparencia le siente bien a una democracia sana, es que es uno de sus pilares más sólidos. Por eso está tan bien que los tests de stress bancarios se publiquen, una idea española que, hecha con seriedad, permitirá conocer la realidad de las entidades financieras y al mercado apostar con la verdad por delante. Profundizamos en la democracia económica. Está bien. Claro que en ese camino de la transparencia democrática nos quedan todavía muchos tests de stress que realizarle a la banca.






Hace unos días me comprometí a escribir sobre la reforma educativa que demanda hoy la sociedad española, entre otras. Son palabras mayores porque eso es hablar nada más y nada menos que de la revisión de la columna vertebral de la convivencia democrática. Una sociedad que se precie ha de mimar su sistema educativo porque es la roca firme sobre la que cimentar su progreso. Y, justo es reconocerlo, nuestro país, que lleva tiempo dando unos de los peores índices educativos de Europa, necesita reformar el suyo para hacerlo más útil y consistente. Necesitamos apostar más y mejor por nuestra educación porque eso es apostar por el progreso de España.


