No me dice nada el espectáculo de los toros pero acepto y respeto que a otros les guste. En algunas fiestas populares de toros y vaquillas –el Correbous catalán, por ejemplo- sí que veo crueldad humana.
Ahora el Parlament catalán decide prohibir el toreo para Cataluña. Hay que respetarlo. Lo que no entiendo bien es por qué el empeño de prohibir sin necesidad, y, más todavía, por qué prohibir las corridas de toros pero no los demás espectáculos "degradantes" con ese animal. ¿Se esconde algo en esa decisión parlamentaria contradictoria e inconsecuente?






No voy a entrar en la polémica de si se trata de una fiesta que se llama española, y esa españolidad no gusta a los independentistas catalanes. Lo que sí se es que es una fiesta, que arrastra a multitud de personas, que hay toda una serie de personas que viven de ello y que en este momento a los toreros se les prohibe desarrollar su trabajo en Cataluña, si como dicen algunos es poca la afición, hay pocos abonados, que les dejen en paz y cuando no queden aficionados la Plaza se cerrará por un motivo evidente, pero que no nos quieran engañar con lo del maltrato, el motivo es otro.
Saludos .Estela
Por cierto, precioso el poema.
A mí lo que verdaderamente me preocupa es la incoherencia y la desproporción. Estando, como estoy, en contra del maltrato animal, lo estoy en todas sus variantes.
¿Sólo son degradantes las corridas de toros? ¿Acaso no lo son los “correbous”? ¿y los encierros?. Pero, ¿acaso se puede pedir peras a un olmo?; por desgracia estos son los políticos y los activistas que abundan en nuestra sociedad. Por suerte, a veces aparece algún Rascón que otro para dar un toque de sensatez.
Igual, en este caso, es mejor concienciar que prohibir. La prohibición sería más útil en casos de necesidad extrema, ¿no creen?.
el derecho a vivir, la razón de soñar.
No se puede prohibir ni el creer ni el crear
ni la tierra excluir, ni la luna ocultar.
No se puede prohibir ni una pizca de amor
ni se puede eludir que retoñe la flor
ni del alma el vibrar, ni del pulso el latir
ni la vida en su andar,
no se pueden prohibir.
No se puede prohibir la elección de pensar
ni se puede impedir la tormenta en el mar
no se puede prohibir que en un vuelo interior
un gorrión al partir busque un cielo mejor.
No se puede prohibir el impulso vital
ni la gota de miel, ni el granito de sal
ni las ganas sin par, ni el deseo sin fin
de reír de llorar, no se puede prohibir.
No se puede prohibir el color tornasol
de la tarde al morir en la puesta del sol
no se puede prohibir el afán de cantar
ni el deber de decir lo que no hay que callar.
Sólo el hombre incapaz de entender, de sentir
ha logrado al final su grandeza prohibir
y se niega el sabor y la simple verdad
de vivir el amor y en total libertad.
Ah,
Si tuviese el poder de poder decidir
dictaría una ley:
es prohibido prohibir.
Un saludo.
Saludos cordiales.