Un juez madrileño ha condenado a dos periodistas de la Cadena Ser a penas de prisión e inhabilitación para su profesión. Éste es su relato de hechos probados:
Los acusados…el día 17 de junio de 2003, en calidad de director y subdirector de la cadena de radio Cadena Ser, cedieron a la sociedad Ser.com los nombres, apellidos, domicilio y afiliación al Partido Popular de setenta y ocho ciudadanos de la localidad de Villaviciosa de Odón (Madrid). Estos datos los obtuvieron de persona que no han querido identificar en el ejercicio de su derecho al secreto profesional y protección de fuentes de la información. Tal lista de afiliados con los datos personales citados era de uso exclusivo del Partido Popular y carecían los acusados de la necesaria autorización de las personas afectadas para proceder a su publicación o cesión a otra entidad para su publicación.
Resulta jurídicamente increíble, por incongruente, que ese relato acabe nada más y nada menos que en una condena criminal. ¿Dónde está el delito? Ni está ni se le espera. La actuación de estos periodistas que, como reconoce el propio juez, escribieron verdad sobre una noticia de interés público, pudo ser torpe o imprudente, todo lo más, por revelar datos que eran innecesarios para su trabajo periodístico de investigación, pero esa actuación nunca puede ser, nunca es delictiva. Rizando el rizo, todo lo más, su empresa podría merecer una multa de la Agencia española de Protección de Datos. No son delincuentes, no, y no merecen cárcel. Es una tremenda injusticia.
Y es una injusticia no sólo para los periodistas, sino para todos porque en este caso la libertad fundamental en democracia de recibir información veraz por cualquier medio de difusión queda herida de muerte con este fallo.
Estoy convencido, no puede ser de otra manera, que al final todo quedará en eso, en un tremendo fallo judicial, que será corregido en segunda instancia, pero durante todo este tiempo nuestro derecho fundamental a la información se ha sentido zaherido.









A los pobres que roban una barra de pan, o un queso en continente, les echan dos años de cárcel, a los ladrones del pueblo, o sea los políticos corruptos, se les trata con " guante blanco" no se les obliga a devolver y encima su condena es mínima y a cuerpo de REY en la trena, a los asesinos, violadores y criminales de verdad, se les alarga la espera de los juicios, se les da vueltas y vueltas, les dan tres años de cárcel y a la calle, y luego repiten el delito y aquí no pasa nada.
DIOS MÍO ESTAMOS CONFUNDIDOS O EL COSMOS SE HA VUELTO LOCO...
ESTOS PERSONAJES DE JUSTOS TIENEN POCO... ¿quien va a parar esto?
Saludos
Saludos